10 mar. 2017

TRAS TU ...

... MARCHA.

Dudo haberte conocido,
y dudo haberte amado
como yo te he querido.
Me sentí desamparado 
desde aquel mismo momento
en el que, te alejaste de mi lado.

Tú te has ido 
y a pesar del tiempo que ha pasado 
aún sueño yo contigo.
Mas mis sueños son; 
los sueños del olvido.

Aún quedan objetos tuyos 
esparcidos por la casa,
y siento yo cada instante
tu presencia en las estancias.

Me deleito con el aroma 
de tu cuerpo que aún perdura 
en las sabanas y almohadas.

En la estantería del baño
aún están muy presente 
los afeites que tú usabas 
y en el espejo empañado 
creo que veo tu cara.

Quizás yo no supe amarte,
tal como tú esperabas.
Quizás yo no supe hacerte 
lo feliz que tú anhelabas.
Quizás, quizás tú y yo somos, 
como el aceite y el agua.
Ambos somos transparente
más nunca;
podremos unir nuestras almas.

Sigo escuchando 
al melancólico ruiseñor
que en las noches nos cantaba
y a la alegre calandria 
que nos despertaba al alba.

Pero ahora estoy solo, muy solo 
en mi espaciosa cama, 
y siento frías muy frías,
tersas están tus blancas sabanas.

Esta es la realidad 
que dejaste tras tu marcha.

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