24 ene 2019

ESTAMPA

... MARINERA
 La playa estaba vacía, 
tan solo la arena fina
juega a lomos de la brisa,
de la brisa marinera,
que es hermana del mar
y su más fiel compañera.

Las olas, unas con otras 
bailaban, saltan, gozan,
ríen, juegan...
Una linda caracola 
de músico se ejercita
para que bailen las olas
el compás que ellas le dictan.

A lo lejos en la atalaya
donde se encienden el sol
que guía a los marinos
cuando las noches los cubre
en ese azul traicionero

A esa alta atalaya suben,
los sufridos corazones
por ver si ven a lo lejos
el barco de sus amores
que se fue buscando otros
mares, otros puertos 
dejando los ojo húmedos
y los corazones rotos.

La playa estaba desierta,
las barcas de pescadores 
descansaban sobre la arena
mientras se secan al sol
las redes de la faena.

El sol se baña en el mar
y juega entre las olas,
olas que vienen y van
y nunca en tierra
se adentran, 
no se pueden escapar 
de ese mar que representan. 

La mar es muy celosa
y las tiene amarradas 
para que nunca ellas 
puedan dejar esa playa 
y buscar lejos otro amor
con el que ellas soñaran.

Cerca de una palmera 
un marinero cantaba 
mientras remienda las redes 
que quedaron enganchadas 
en un pecio que este mar, 
guarda en sus profundas 
entrañas.

El mar, las olas, la brisa, 
la playa, las altas atalayas, 
las barcas varadas, las redes 
tendidas y bien remendadas.
La arena hollada 
y siempre borrada e inmaculada.
El mar y la playa

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