22 jun. 2012

UNA GAVIOTA HERIDA

 Bahía de La herradura (Granada)


 LA GAVIOTA Y SU MAR

Observando el mar tranquilo 
que ante mí se explayaba 
vi yo una gaviota sola 
que sobre las olas nadaba.
No sé bien cuál fue el motivo, 
ni tampoco el porqué 
que llamo mi atención.

La gaviota se mecía 
en la espuma de las olas
que unas iban y otras venían, 
más ella nunca volaba, 
ni nunca intención hacia 
de seguir a sus congéneres, 
que volaban, se posaban, 
chillaban y debatían 
por cualquier trozo de nada 
que entre las olas flotara 
y representara para ellas la comida.

Mi gaviota ajena, 
se mecía en las crestas de las olas 
que unas iban y otras venían 
y ella se dejaba transportar, 
de la mar hacia la orilla 
y de la orilla hacia el mar.

Pensé; no pudiendo de ella
mi vista nunca apartar, 
pensé; que debería estar herida 
o enferma de verdad.

Me levante de mi silla
y salí de mi sombrilla 
para poderla observar 
yo me acerque hasta la orilla 
de la mar que me esperaba 
de una manera tranquila 
con sus aguas serenadas. 
Impaciente yo esperaba 
a que el vaivén de las olas
mi gaviota hasta mí la acercara.
Espere y espere en vano,
cual enamorado espera 
en la esquina de una acera 
a que su amada aparezca. 
Pero el mar muy protector, 
se cambio de sereno a resaca 
y en vez de acércala a mí, 
hasta mí, la gaviota anhelada 
se la fue llevando lejos 
de orilla mar adentro, 
sin poder yo observarla
hasta perderla de vista.

Volví a mi silla y a mi sombrilla 
e intente yo buscarla 
entre las crestas de las olas, 
envuelta en espuma blanca, 
mientras otras gaviotas, 
volaban, chillaban, nadaban 
entre penachos de espumas 
buscando lo que la mar les dejaba.

Mi gaviota, quizás herida, 
quizás enferma, quizás cansada,
quizás desengañada de amor,
quizás enamorada e ignorada, 
no lo sé, pero a mí 
los quizás unos tras otros llegaban.
Nunca jamás lo sabré, 
pues la mar la protegió 
con sus olas de espumas blancas
alejándola de la línea de la playa.

Me gustaría encontrar para mí
tal protección en mis momentos 
de calma, de desaliento y de horas bajas.

2 comentarios:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola Rodri: ¡Las poesías que has escrito este mes de Junio son hermosas. Las que escribiste el 13, día de tu Santo FUERON simplemente maravillosas! Este me recuerda a mi pobre gaviota que después de olvidarse de volar, el dolor y el desengaño, la hicieron volver a volar, a aprender a volar...

Gracias por enseñarme tanto. Tu gaviota volverá a ti.

Tu amiga aprendiz de poetisa
Eva

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola Rodri:
¿Me permites publicar esta poesía tuya con la mía y otra más,que voy a escribir sobre las gaviotas, (la tuya, y la mía)en mi BLOC.? Claro esta, ira con tu nombre, como autor que eres de ella.

Esta linda poesía la leo y la leo y cada vez, la encuentro más bella.

Un gran abrazo de tu amiga,

Eva.