17 mar. 2016

LOS RECUERDOS...


...OLVIDADOS. (A mis suegros y a todas las personas mayores)
He escuchado 
en un banco del parque sentado 
bajo un árbol desnudo que espera 
primaveras que tardan y que no llegan. 

He escuchado recuerdos ya olvidados, 
los recuerdos de un pasado muy lejano, 
cuando se han olvidado los momentos 
que ayer vivimos y que hoy pasamos.

He escuchado los recuerdos 
de lejanas primaveras que se fueron,
que unos días muy lejanos se vivieran 
con la ilusión de los sueños ya soñados 
que aún se esperan, 
que realidad quizás fueran.
Esos sueños que tal vez nunca jamás 
se cumplieran.

Y hoy ya no recuerdan; las personas
que conocieron hace un momento,
ni los hechos que hoy han sucedido.

Esos parques están llenos de los ecos
de evocaciones de esos lejanos recuerdos.
Esos parques están vacíos y muy huecos,
de los momentos que ayer ellos han vivido.

En los bancos solitarios de los parques, 
en las tardes soleadas del invierno,
se escuchan si afinas el oído los recuerdos,
los recuerdos que hace años se han vivido,
los recuerdos viejos que hace tiempo olvidaron 
y hoy de nuevo son recuerdos recordados, 
aunque, lo que viven hoy, ya esté olvidado.

Cuántos recuerdos, 
que hacen tanto se han vivido, 
recuerdos que hoy son recordados 
con tanta añoranza y con cariño.
Cuántas cosas, 
que hace un momento han pasado 
ya, han quedado en el olvido
y es el desespero y el sulfuro recordarlas 
y no puedo.

Que ingrata es la vida. 
Cuando se es joven, lo lejano se olvida 
y recordamos lo más cercano. 
Cuando uno es mayor ya tan solo 
recordamos 
los recuerdos del pasado olvidados,
los recuerdos de las cosas que vivimos 
en los años ya pasados.

Hace frío y los mayores dejan solo, 
muy solo los bancos del parque y del olvido
los bancos bajo el sauce del parque que desnudo
espera impaciente la primavera tarda.
La primavera que le traiga un traje nuevo,
que le traiga el calor y tardes largas
para escuchar durante horas y horas 
la relata
de los recuerdos olvidados de los años.

Ya no caminan ni pasean ni miran, 
simplemente recuerdan lo vivido
y piensan, que poco ya les queda 
de sus vidas
y piensan, que no merece la pena recordad 
y por ello, lo que viven, lo olvidan.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola querido amigo:

Siempre tango motivos para admirarte. No solo escribes hermoso, sino que los dedicas a personas, también, hermosas: A tu esposa, a tus hijos, a tus padres, a tus suegros, a tus hermanos, a tus amigos.

Tienes un corazón grandísimo, y en cada verso, dejas ver tus sentimientos y también, tu amor.

Quieres, a todos, proteger, quieres que ninguno sufra, quieres que todos recuerden momentos vividos juntos y que ya no volverán.

Bien sabes que cada minuto vivido, es un minuto, que pasará hacer parte del pasado en ese mismo lapso de tiempo. Un minuto. Se puede decir, que ese instante vivido, Dura más, como recuerdo, que vivido.

Sonríe, suspira, y deja que todos esos recuerdos, si te hacen sufrir, o ser muy feliz, se los lleve el mar.

Y, vive cada instante de lo que resta de tu vida. Porque cada, vez que respiramos, es el principio de lo que nos resta de ella. Es el milagro y el misterio más sublime que existe: VIVIR… ¡VIVE!

Un abrazo como siempre, de tu amiga Eva