9 may. 2017

EL BOSQUE DE PIEDRA...

... CON SU CRUZ DE PIEDRA.
 La tarde era dura, las sombras siniestras, 
en la espesura del bosque de piedra 
solo se escuchaba gritar a la tierra,
y el tierno balido de alguna oveja.

Debajo de un solitario roble 
una cruz de piedra enhiesta 
juega con las brisas de los cuatro puntos
que por allí se acercan.

La sombra del roble escucha inquieta 
el cantar de una fuente que está,
muy cerca, muy cerca.
El agua cantaba la monótona letra 
que cantan las fuentes de un bosque 
de piedra.

Entre los berruecos de aquella sierra 
saltan, triscan, balan los tiernos corderos  
de ovejas viejas.

Una pastora vestida de negro 
pastorea y brega el hato de borras
entre esas piedras.

Se acercó al roble y en la cruz enhiesta 
colocó un ramo de flores sencillas y bellas, 
rezó, una oración y dejó dos lagrimas 
sembradas en la tierra y, plantó 
un beso de amor que brotó de su alma
en la tierra fértil movida y aún fresca. 

Mientras se adentraba en lo más profundo
de aquella sierra siguiendo el ganado, 
seguía llorando, llorando su gran pena.

Debajo del roble una cruz de piedra
marca el lugar donde la pastora
dejó para siempre lo que más quisiera.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

HOLA: ES MUY HERMOSA ESTA POESÍA. COMO TODAS LAS TUYAS.

Eva Margarita